Hoy quiero tratar un tema que ha estado en boca de todos últimamente, el aborto y la iglesia.
El otro día me disponía a ver la tele en la noche y me encontré con uno de estos programas de televisión en donde se debaten temas importantes de cultura general. Noté horrorizado que el tema era el aborto, y que en la mesa había solamente dos “intelectuales”. Uno era un doctor y la otra era una representante de un grupo neanderthalesco llamado erróneamente “católicas por el derecho a decidir” (que de católicas nomás tienen el nombre ya que los datos históricos sobre la iglesia que presentó la señora seguramente los obtuvo de alguna secta anticristiana).
Pues bien, durante los 60 minutos de verborrea de la que estas dos personas fueron partícipes junto con las conductoras, se dedicaron a defender el derecho a “decidir” de las mujeres sobre su cuerpo en etapa de embarazo, y obviamente a criticar la posición de la iglesia católica sobre esta medida. Expresaban que el discurso de los obispos defendiendo la postura católica hacia la ley del aborto no era representativo de la verdadera gente católica, pero ¿entonces las leyes formuladas por nuestros ineptos gobernantes si son representativas de la sociedad? ¿No atienden la mayor parte del tiempo a sus intereses personales antes que a las necesidades del pueblo? ¿Acaso la “libertad de expresión” que se pregona no aplica para la iglesia católica? ¿Por qué siempre la postura de la iglesia ha de ser criticada estúpidamente sin revisar sus fundamentos?
Obviamente no había ningún representante de la iglesia para exponer las razones por las cuales la iglesia se opone al aborto, por lo que el programa fue una hora completa de lavado cerebral para todas aquellas personas que no saben discernir la inteligencia verdadera de la estupidez disfrazada de intelectualidad, de la cual el doctor y la “católica” de pacotilla que salían en el programa eran dignos representantes.
Lo que más me sorprendió era que recurrentemente hacían referencia a la “libertad de decidir sobre su cuerpo” de una mujer, cosa que me parece totalmente aceptable siempre y cuando no alteren el cuerpo de alguien más y es aquí donde está la confusión. Aún quitando las ideas religiosas que definen en qué momento es infundada el alma por Dios y el plan que Él tiene desde antes de nacer para cada uno de nosotros, quedan ciertas dudas científicas para determinar en qué momento lo que esta en el útero es “alguien”.
¿Cuándo se le puede llamar “persona” a lo que se encuentre en el útero? La misma ciencia nos ha hecho saber, que la fecundación es todo un proceso. Empieza desde la puesta en contacto de los gametos masculino y femenino en las trompas de Falopio y no implica que la fertilización del óvulo sea inmediata. También sabemos que en el código genético de un bebe se encuentra el plan de vida y el diseño de su construcción y desarrollo posterior, y a partir del momento de la fecundación queda establecido el sexo del embrión y queda restablecido el numero de cromosomas, por lo que interrumpir a propósito este proceso en cualquier punto es simplemente aberrante.
Aún con la duda de cuando un embrión tiene vida o no, el derecho a vivir debe de tener prioridad (como los offsides en el futbol), si dudas de que sea alguien vivo o no, mejor déjalo seguir su proceso. ¿Por qué se defienden los huevos fecundados de tortugas en vías de extinción y a los cigotos humanos los despreciamos tan fácilmente?
He tenido la oportunidad de ver el desarrollo de un embrión gracias a que mi hermana me hizo tío hace dos meses. Desde las primeras semanas te puedes dar cuenta de que hay alguien ahí, de que si bien no tiene sus órganos y sistemas formados hay un plan para él y que si por alguna circunstancia se interrumpe su proceso de gestación, se le está privando de una posibilidad tangible. ¿Decidir sobre tu cuerpo? Hazlo, pero no pases a perjudicar a un inocente.
Ahora bien, hay determinadas circunstancias donde el aborto no natural sería una opción viable y discutible, como por ejemplo en el caso de que la vida de la madre o el bebe corran peligro inminente. Otra cosa que hay que recalcar es que en algunos países, al legalizar el aborto la tasa de muertes por esta práctica realmente no se ha reducido en comparación a donde esta práctica es ilegal, e incluso se ha aumentado al tener un mayor número de mujeres que lo practican al no tener ninguna barrera moral ni legal para abstenerse de hacerlo. La verdad no recuerdo donde oí o vi estas cifras (escucho muchos programas y leo muchas cosas), pero la persona que las estaba comentando no era un cura, era alguien neutral.
Otro punto de defensa para los que están a favor de este asesinato enmascarado, es que la mayoría de la gente estaría dispuesta a legalizarlo en una votación. Bueno, si en Sodoma ponemos a votación la legalización del asesinato y el robo seguramente se aprobarían, pero no significa que esto sea correcto.
Aún así, creo que tanto en la iglesia como en sociedad nos estamos enfocando de manera equivocada a corregir este problema. El problema no es si las mujeres “pueden” abortar o no, sino en todo caso “porque” quieren hacerlo. Hay que enseñarles a nuestras hijas e hijos que la vida humana no es algo con lo que se pueda estar jugando, y que todo acto (sexual o de cualquier índole) trae responsabilidades y consecuencias. Si no estás preparada para manejarlos, toma tus precauciones pero claro está, respetando a los demás.
Aquí les dejo un escrito interesante sobre la postura histórica de la iglesia ante el aborto.
http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/ensen_aborto_iglesia.html
martes, 12 de enero de 2010
La iglesia y el aborto.
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